Lunes, 8 de Diciembre de 2008 por Nelson
Bueno aqui les dejo una mini biografia de este personaje que tenia fama de incurruptible y que ademas fallecio con muriño pero pues a Vasoconcelos casi nada le hicieron y eso que fue un funcionario que se dedico a hacer su trabajo y bien:
José Luis Santiago Vasconcelos nació en la Ciudad de México el 7 de enero de 1957; egresó de la Facultad de Derecho de la UNAM, trabajó en el Poder Judicial y en 1993 ingresó a la PGR, donde fungió como asesor, coordinador de investigaciones, fiscal de Control y Mandamientos Judiciales y director de Servicios Legales.
También desempeñó tareas como director jurídico de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), fue coordinador de asesores en la Subprocuraduría de Control de Procesos y entre 1996 y 1997 encabezó la coordinación de Ministerios Públicos de la extinta Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UEDO), que en 2003 fue elevada a Subprocuraduría y que encabezó hasta fines del sexenio pasado.
Avalado por el Ejército Mexicano y con el visto bueno de la Drug Enforcement Administration (DEA), Santiago Vasconcelos convirtió a la SIEDO en el área más importante de la PGR. Intervino en investigaciones importantes, entre éstas el llamado “Maxiproceso” contra 60 miembros del cártel de Juárez, el escándalo del Pemexgate (por el traspaso de fondos de Petróleos Mexicanos para la campaña presidencial de Francisco Labastida en el 2000), la captura de los hermanos Amezcua Contreras, ‘Los reyes de las metanfetaminas’.
Cuando fungía como coordinador de investigaciones de la desaparecida Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), bajo las órdenes de Mariano Herrán Salvatti, acudió a Chetumal para tomar las primeras declaraciones del entonces gobernador Mario Villanueva Madrid, a quien se vinculaba con el cártel de Juárez.
Asimismo, fue una pieza clave en las investigaciones para detener a Héctor ‘El Güero’ Palma y Joaquín Guzmán Loera, ‘El Chapo’. Siempre atrincherado en la SIEDO -“aquí paso más tiempo que en mi casa”, solía decir-, investigó y detuvo a varios miembros de ‘Los Zetas’, brazo armado del cártel del Golfo y aprehendió en marzo de 2003, en colaboración con el Ejército, al jefe de esa organización criminal, Osiel Cárdenas Guillén.
Y con el respaldo del Ejército, institución con la que trabó estrechos lazos de colaboración, logró detener en Puebla a Benjamín Arellano Félix, jefe del cártel de Tijuana, así como a varios de los operadores de este grupo criminal, entre otros los hermanos Ismael y Gilberto Higuera Guerrero, conocidos como ‘El Mayel’ y ‘El Gilillo’, respectivamente.
Vasconcelos se convirtió en un personaje incómodo desde el sexenio de Vicente Fox cuando, con información de la DEA, descubrió que Arturo Beltrán Leyva, ‘El Barbas’, tenía un contacto en la Presidencia: Nahúm Acosta Lugo, coordinador de giras de Fox y quien fue arraigado e investigado. Y exonerado.
En 2005 comenzó la confrontación entre Santiago Vasconcelos y Genaro García Luna, entonces director de la Agencia Federal de Investigación (AFI). La razón: que el titular de la SIEDO integró la causa penal 88/2005-IV contra agentes de esa corporación que estaban al servicio de los hermanos Beltrán Leyva en Guerrero.
Incluso estuvo a punto de ser destituido de la SIEDO, pero al final del Gobierno foxista la DEA frenó la decisión presidencial de removerlo.
Al arrancar el Gobierno de Felipe Calderón, el entorno de Vasconcelos se plagó de claroscuros. Había dicho que no tenía ninguna seguridad de quedarse en la PGR, que había recibido ofertas de trabajo en el área antidrogas de la ONU y que la DEA le había ofrecido un puesto como asesor en materia de crimen organizado, el cual rechazó.
A pesar de sus logros, el procurador Eduardo Medina Mora lo removió de la SIEDO y lo designó Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales. Desde ese cargo, una de sus primeras acciones fue instrumentar los procesos de extradición de varios capos que, según informes de la PGR, operaban desde las prisiones donde purgaban sus condenas.
Un caso crítico era el de Osiel Cárdenas, quien desde el penal del Altiplano seguía manejando al cártel del Golfo. Sobre este personaje, Santiago Vasconcelos declaró que ‘Los Zetas’ tenían preparado un plan de fuga, que incluso disponían de helicópteros y armamento para liberar a Cárdenas Guillén. Esto aceleró la extradición de éste y otros capos.
En agosto de 2003, se conoció la primera referencia documentada de que Armando Valencia, ‘El Maradona’, capo del cártel del Milenio y una célula del cártel del Norte del Valle, de Colombia, organizaron un atentado contra Vasconcelos. Luego ofrecieron 2 millones de dólares por asesinar al entonces Subprocurador.
Conforme se golpeaba a los cárteles de la droga, Santiago Vasconcelos recibía amenazas de muerte. En junio de 2004, por ejemplo, reveló que las recibió de los cárteles del Golfo -a través de ‘Los Zetas’-, del de Tijuana y de la organización de los hermanos Valencia, jefes del cártel del Milenio, organización cuya existencia y operación él descubrió tras detener al colombiano Gino Brunetti, proveedor de droga para los narcos michoacanos.
Pero los planes para ejecutarlo aumentaron a partir de que células del cártel de Sinaloa se infiltraron en la SIEDO y la SSP. En enero pasado comandos de las fuerzas especiales de los hermanos Beltrán Leyva, integradas por sicarios, ex militares, policías del Distrito Federal y agentes federales realizaron en un mes dos operaciones para asesinarlo.
Los planes fallaron, pues los sicarios fueron detenidos de manera fortuita antes de consumar la ejecución. Tres de los gatilleros de los Beltrán: José Guadalupe Lagunas Anguiano, José Luis Ochoa Buzo y Francisco Javier de la Cruz Mejía fueron arrestados el 17 de enero en un lote de la colonia Fuentes del Pedregal, el cual da hacia una calle que Santiago Vasconcelos utilizaba como camino para llegar a su casa, localizada a escasos cinco minutos de ese sitio.
Por las declaraciones de Lagunas Anguiano y Ochoa Buzo, ex militares ambos, se conoció que el cártel del Golfo urdió un plan para matarlo. Pero las amenazas de los hermanos Beltrán Leyva no cesaron; al contrario, ofrecieron hasta 5 millones de dólares por su cabeza.